Descripción del proyecto

OBJETIVO GENERAL

Ofrecer a los participantes la oportunidad de especializarse en una original forma de hacer justicia mediante la responsabilización del infractor, el protagonismo de la víctima y la participación de la comunidad.

Conocer los principios, modelos y metodología de la justicia reparadora.

Ser capaces de ofrecer la justicia restaurativa como un modelo válido para el abordaje de los conflictos que se generan en los centros educativos, la comunidad y el proceso penal.

DIRIGIDO

A trabajadores sociales y otros diplomados/as, licenciados/as o graduados/as, universitarios/as, de las diferentes áreas Derecho, Psicología, Pedagogía o Psicopedagogía, Educación Social o cualquier otra titulación universitaria o de formación profesional superior que deseen especializarse en esa área de actuación.

JUSTIFICACIÓN

Según la Recomendación del 2018 del Comité de Ministros a los Estados miembros de ña CE, la “justicia restaurativa” hace referencia a cualquier proceso que permita a aquellas personas dañadas por el delito y a las personas responsables del daño participar activamente, si dan su consentimiento libremente para ello, en la resolución de las consecuencias resultantes del delito, con la ayuda de un tercero independiente y cualificado (en lo sucesivo, el “facilitador”). Consiste en un diálogo (ya sea directo o indirecto) entre la víctima y el ofensor, y también puede implicar, si procede, a otras personas afectadas por un delito. Entre ellas, pueden estar personas de apoyo de las víctimas y de los ofensores, profesionales pertinentes y miembros o representantes de las comunidades afectadas.

La mayoría de las personas que atraviesan el sistema de justicia criminal actual no lo encuentran una experiencia reparadora o satisfactoria. Las víctimas frecuentemente se sienten nuevamente injustamente tratadas y su sed de justicia insatisfecho. Los acusados dejan más daños y perjuicios. Un proceso de Justicia Restaurativa se basa en una creencia de que el camino de la justicia yace en la resolución de problemas y en la cura antes que en el aislamiento excesivo.

Por ejemplo, en Sentencia de fecha 14 de marzo de 2015 de la Sala Penal del Tribunal Supremo se hace referencia a la justicia restaurativa, al solicitar la parte recurrente que la reparación del daño basada en un programa de mediación penal sirviese como atenuante de reparación del daño. El Auto Tribunal argumenta que “la mediación por sí misma no constituye una atenuante, aunque a través de ella se puede llegar a la conciliación, la reparación y a otras formas de satisfacción”, a las que les atribuye un carácter simbólico. La reparación y la conciliación son objetivos que la llamada justicia restaurativa coloca en un lugar preferente, aunque no excluyente. La mediación es solo una de las vías, no la única, para alcanzar esos objetivos. Es un medio y no un fin”.
Howard Zehr, considerado como el padre de esta forma de pensar la justicia la define: “Un proceso que involucra en la medida de lo posible a los afectados por un delito y así, colectivamente identificar y abordar los daños, necesidades y obligaciones con el fin de curar y hacer las cosas bien”.
Desde las Naciones Unidas se entiende este tipo de Justicia como una respuesta evolucionada al crimen, que respeta la dignidad y equidad de cada persona, construye comprensión y promueve armonía social a través de la sanación de las víctimas, los infractores y la comunidad.

Los Principios de la Justicia Restaurativa establecen que cuando una persona comete un crimen: Esto es, primero y principal, un acto en contra de las personas y las relaciones, contra la comunidad y contra la ley. Al cometer el crimen, la persona crea una obligación con la víctima, la comunidad, y el Estado. Cuando el culpable cumple esa obligación, él/ella se responsabiliza por sus acciones, y comienza a comprender y valorar sus relaciones con otras personas, la comunidad, y la ley.

Además del ámbito penal, las prácticas restaurativas han demostrado una gran eficacia en conflictos escolares y vecinales e interculturales.

Existen diferentes modelos en los países de nuestro entorno, dependiendo de la relación que haya entre el sistema de Justicia Penal y los instrumentos restaurativos, pero el más reconocido y que podemos encontrar en nuestro país se trata de un sistema complementario a los Tribunales. Un sistema
que opta por conectar los instrumentos restaurativos con los Tribunales, con programas que si culminan con un acuerdo de reparación, podrán suponer ventajas procesales para el imputado/acusado.

Con el delito se genera un daño que puede afectar a la víctima, pero también al infractor, a sus entornos y a la comunidad en su conjunto. Cada uno de ellos con unas necesidades distintas y con la implicación de todos se ayuda a un fortalecimiento de la comunidad para prevenir daños mayores. Se pretende atender a cada afectado de la manera que más le pueda ayudar a “sanar” y “curar” sus heridas y el trauma del delito, siempre desde una actitud activa y responsable.

Uno de los intereses más comunes entre los participantes en programas de Justicia Restaurativa es el de huir de las etiquetas tan pesadas que le impone la sociedad cuando se dan ciertas situaciones de gravedad: En el caso de los agresores, pueden quedar marcados durante mucho tiempo como personas peligrosas, conflictivas y difíciles de reintegrar. Estas circunstancias también pueden afectar a la víctima, que tarda mucho tiempo en recuperar su vida normal, también por el trato que recibe de parte de la comunidad, sintiéndose sobre-protegida y percibiendo un exceso de compasión.

Será el infractor de forma voluntaria el que decidirá que el que hace algo mal, debe reparar el daño porque es algo natural, ético y moral. La consideración de la reparación será la de una prestación socialmente constructiva”.

Las Prácticas Restaurativas están surgiendo como una nueva ciencia social que permite a la gente restaurar y construir comunidad en un mundo cada vez más desconectado. Es una disciplina para construir capital social y alcanzar disciplina social a través del aprendizaje y la toma de decisiones participativa. El campo emergente de las Prácticas Restaurativas ofrece un eslabón común para unir teoría, investigación y praxis en campos aparentemente muy distintos como la educación, la consejería, la justicia penal, el trabajo social y la administración organizacional.

CONTENIDO

MÓDULO I. LA JUSTICIA RESTAURATIVA: Marco conceptual. Modelos. Aportes. Beneficios. Normativa. Procedimiento y técnicas. Buenas prácticas.
MÓDULO II. PRÁCTICAS RESTAURATIVAS: Conferencias. Características. Clasificación. Procedimiento. Trabajo del facilitador. Círculos. Características. Clasificación. Procedimiento. Consecuencias y viabilidad de las prácticas restaurativas.
MÓDULO III. JUSTICIA RESTAURATIVA Y MEDIACIÓN PENAL: La aplicación del ius puniendi. Papel de la víctima en la evolución del proceso penal. La Mediación Penal como una de las expresiones de la Justicia Restaurativa. Críticas a la Mediación Penal. El marco normativo del modelo de justicia restaurativa. Las garantías en la Justicia Restaurativa para preservar el proceso debido.
MÓDULO IV. La Justicia Restaurativa en la Escuela. Prácticas restaurativas en los centros escolares. Círculos restaurativos en la escuela. Cronograma para la implementación. Desafíos de la implementación. Importancia de la colaboración con la comunidad y todos los involucrados. Capacitación profesional para todo el personal. Herramientas para la implementación.
MÓDULO V. La Justicia Restaurativa en la Comunidad. Prácticas restaurativas y convivencia. Círculos restaurativos en la comunidad. Justicia Restaurativa en el marco de la Prestación de Servicios a la Comunidad. Prácticas restaurativas en el marco de la aplicación del Principio de Oportunidad en adolescentes.
MÓDULO VI. TRABAJO FINAL

Accede a este curso – Contacta con nosotros

FICHA DE SOLICITUD DE LA PLAZA

ACREDITACIONES